El pasado 15 y 16 de junio, dos consorcios (Sistur y Metrocaribe) decidieron no poner a circular los buses del sistema de transporte masivo de la ciudad de Barranquilla, Transmetro. El motivo de esta suspensión del servicio se debió a la falta de recursos financieros por los que atraviesan los dos operadores que, aunados a la caída de pasajeros durante la pandemia, claman a las autoridades locales, en cabeza del alcalde de Barranquilla, Jaime Pumarejo, por una solución.

Al respecto, la excandidata al Concejo de Barranquilla y activista, Melissa Aníbal, en una columna publicada en lasillavacia.com, afirma que el proyecto desde el inicio tuvo una mala planificación y el costo de la operación todavía es muy alto en comparación con el pasaje de transporte. También, menciona que a pesar de la creación de un Fondo de Estabilización Tarifaria, con el que se pretende subsidiar el sistema y que fue declarado ilegal en primera instancia por un juez de la ciudad, no alcanza para cubrir todos los costos. Por lo que la solución a este problema, asevera Aníbal, es que los Gobiernos Distrital y Nacional asuman la totalidad de la deuda y se renegocien los contratos de concesión.

De igual forma, el senador y hoy candidato presidencial por el partido Dignidad, Jorge Enrique Robledo, en un debate de control político de 2016 sobre el sistema de transporte masivo de Bogotá, afirmó en aquella ocasión que esta modalidad de transporte BRT (Bus Rapid Transit o autobuses de tránsito rápido) se basa en complejos contratos técnicos, donde la mayoría de los costos no los asumen los operadores, además son costosos y subsidiados por el desequilibrio financiero producto del costo de operación y que no alcanza a cubrir el pasaje de transporte, pero también lentos y congestionados. Así la solución para el transporte de los barranquilleros y barranquilleras es que las autoridades tomen cartas en el asunto luego de amplio debate democrático de toda la ciudadanía.